miércoles, 25 de febrero de 2009

Hans-Peter Lindstrøm sicodelico, cósmico y genial



 Busquemos el porqué de la exhuberancia de Hans-Peter Lindstrøm en lo peculiar de su formación como productor. Amante del country y el rock clásico, el noruego se acercó por vez primera a la electrónica movido por la curiosidad, el interés por descubrir cómo se construye una pieza de dance contemporáneo.

 Funk cósmico o Nu disco, son algunos de los apelativos que describen a la perfección el sonido característico del noruego Hans-Peter Lindstrom, que tanto destacan en todas y cada una de sus producciones, no en vano, muchos aun tenemos en mente esa maravilla que fue I Feel Space, y que tanto nos conmovió hace unos cuantos años.

Pues este año, este adalid del funk mas futurista, titulo que comparte junto a gente como su amigo, y eterno compañero, Prins Thomas o el sorprendente Alden Tyrell, ha vuelto a sorprendernos con una magna obra, un mini LP, que consta solo de tres temas, pero de larguísima y suntuosa duración, al estilo de los inacabables discos de Tangerine Dream y los grandes representantes del krautrock, sin olvidarnos, por supuesto, de esa maravilla que es el Autobahn de Kraftwerk.

Se trata de una bella obra llamada Where You Go I Go Too, que se mueve entre atmósferas cercanas al ambient paisajístico, y al sonido moroderniano, como bien retrata el primer tema, homónimo del LP, que nos recuerda enormemente a los trabajos del ilustre italo americano, creador de The Chase, pero con unos aires que parecen venir inspirados por los heraldos cósmicos alemanes, e incluso, con alguna reminiscencia al rock progresivo.

La escucha de este track, aun durando casi media hora, no supone una ardua tarea, mas bien al contrario, ya que nos encontramos ante una maravillosa retrospectiva de algunos de los mejores sonidos que ha dado la música, desde el etéreo sonido de Neu! hasta el increíble hedonismo de Moroder, pasando por las abluciones musicales de Future Sound Of London, la filosofía musical de Brian Eno, incluso en su época con Roxy Music, el toque blade runninano de Vangelis, y así seguiría, hasta el infinito y mas allá, que es hacía donde te transporta esta pieza, un tema que no deseas que acabe bajo ningún concepto.

El siguiente track, llamado Grand Ideas, no se queda atrás, siguiendo esa línea Moroderniana, pero dejando el lado mas krautrockero, para introducirse en el italo disco, facturando un sonido mucho mas cercano al high energy que a las guitarras siderales de Can o Neu!.

A pesar del carácter eminentemente sintético de la pieza, no podemos dejar de percibir un enorme toque épico y electrizante. De nuevo, durante toda la duración del track, las sensaciones que nos vienen a la mente y que se introducen bajo nuestra piel son indescriptibles, siguiendo la maravillosa estela marcada con el tema inicial.

Cierra la obra la bellísima The Long Way Home, mucho más introspectiva que los dos tracks anteriores, pero de una belleza increíble.

Durante el mas de cuarto de hora que dura el tema, no podemos dejar de pensar en los sonidos cercanos al post funk psicodélico, el sonido Philadelphia y, por supuesto, los sonidos Morodernianos mas evocadores, y, en esta ocasión, los heraldos cósmicos vuelven a tomar cierto protagonismo, regalándonos otra maravilla sonora que consigue volver a ponernos la piel de gallina, y con ganas de escuchar esta maravilla una y otra vez.

Con solo tres titánicos tracks, Lindstrom consigue ofrecernos un trabajo de una hermosura sin precedentes, una maravilla sónica como hacía mucho que no escuchábamos, sin dudas se hablará de esta obra por mucho tiempo. Si nada lo remedia, nos encontramos ante el firme candidato a copar la cima de los mejores discos del presente año.

Lindstrom - Where You Go I Go Too (Smalltown Supersound)

1.Lindstrom - Where You Go I Go Too

2.Lindstrom - Grand Ideas

3.Lindstrom - The Long Way Home

Aqui esta el enlace para que oigan esta magnífica placa:

 http://rapidshare.com/files/202694286/Club_Magenta_2009_Presenta_a_Lindstrom_con_su_LP_Where_you_go_I_go_too.mp3


Un mix sicodelico y soñador para noches de bruma


¿El mejor mix del año? Una sesión de antología que arranca con dos largos minutos de una grabación de campo (los sonidos de la naturaleza como otra forma de música) y se cierra con una clasica melodía de los años cincuenta. “Sleepwalk”, como su nombre bien parece indicar, se apropia de la mezcla para proponer un fascinante paseo por el subconsciente. Optimo (DJ Twitch y DJ Wilkes) han planteado una sesión narcoléptica que invita a cerrar los ojos y a sumergirse en los planos secretos de las canciones. Coil (que aquí aparecen con su magnífica “Cold Cell”) o Nurse With Wound (representados con “Funeral Music For Pérez Prado”) levantaron su leyenda con estas mismas premisas. Al menos en su primera mitad, “Sleepwalk” se vuelve un placer psicodélico sin que en sus cortes aparezca el mínimo atisbo de música psicodélica, tal y como nos la ha vendido la historia del pop. Las frecuencias electrónicas de Raymond Scott, los ritmos repetitivos de Cluster o el contrabajo autista de Arthur Russell ponen los mimbres para lo que podría ser un viaje lisérgico de primer orden. Podemos identificar una segunda parte del set en el momento en el que entra una de las voces más alucinantes que jamás se haya atrevido a cantar, la de Karen Dalton. Aquí la cosa deja de entrometerse en nuestra psique y, entre el jazz groove de Duke Ellington, la orquesta de Mulatu Astatke y el punto crooner de Lee Hazlewood, poco a poco vamos poniendo los pies en la tierra. Poco a poco vamos aterrizando y tomando conciencia de una sesión con la que los escoceses Optimo han dejado la técnica en casa para apostar por unas nuevas reglas en la mezcla. Lo que se pretende es volver a ser conscientes del enorme valor de la música en una época de locura informativa y percepciones instantáneas.  
Tracklist 
01. Chris Watson - No Man's Land (Extract)
02. Nurse With Wound - Funeral Music For Perez Prado
03. Coil - A Cold Cell in Bangkok (Exclusive mix by Peter Christopherson)
04. Tuxedomoon - In a Manner of Speaking 
05. Eden Ahbez - La Mer
06. Raymond Scott - Sleepy Time
07. Cluster - Sowiesoso
08. Eno, Moebius and Roedelius - Broken Head 
09. Arthur Russell - This Is How We Walk on the Moon
10. Damon - Don't You Feel Me? 
11. Karen Dalton - Something On Your Mind 
12. Duke Ellington - Moonbow 
13. Future Pilot AKA - Terry Bina 
14. Mulatu Astatke - Yègellé Tezeta 
15. Nitty Gritty Dirt Band - Nashville Blues 
16. Lee Hazlewood - Whole Lotta Shakin' Going On 
17. Wall of Voodoo - Ring of Fire 
18. Chris and Cosey - Sweet Surprise 
19. The Lady Vanishes - Sleepwalk

Enlace para bajar este asombroso mix 

http://rapidshare.com/files/202609279/Club_Magenta_2009_Optimo.mp3

lunes, 9 de febrero de 2009

Atmósferas clásicas en un mundo digital

                                                                      Michael Nyman




  Las relaciones entre la música académica -también llamada culta o clásica-  y la creación electrónica es un campo difícil de delimitar gracias a fronteras sonoras bastante porosas y límites imprecisos. Sin embargo, el lenguaje orquestal  de  instrumentos acústicos, plasmado en los pentagramas y el de las partituras digitales recreadas por computadoras, teclados y samplers  parecen estar más cerca que nunca con una nueva generación de artistas inmersos en una sociedad del  bienestar, del internet y de la globalización; y que tienen una cultura musical tan amplia que sus creaciones trascienden la electrónica. Compositores que intentan redefinir la belleza en la era del ordenador e investigan sin miedo alguno las fronteras del avant garde, la experimentación y el pop donde clicks, bleeps, glitches, sonidos sintetizados, cuerdas trémulas y pianos cristalinos colisionan en las composiciones de una serie de artistas que usan los instrumentos habituales de la música culta pero en un contexto de estudio  donde se les adereza con un ambiente electrónico, esto con resultados a menudo  más emotivos que vanguardistas. A diferencia del rock, quien siempre miró a la música culta con recelo y acuñaron el despectivo término  “sinfónico” cuando se realizaba el censurable maridaje entre ambos mundos musicales, la electrónica muestra una afinidad, fascinación  y cercanía  hacia lo que los británicos denominan “modern classical” que no es otra cosa que la continuación de una larga tradición musical occidental sin elementos de la influencia afroamericana (jazz, soul, funk, disco, R&B).  Artistas y sellos musicales que destacan en esta escena electrónica y neoclásica incluyen al atmosférico Miasmah, escudería noruega creada por Erik K. Skodvin que se considera asi misma como una “pequeña institución cultural que edita música para escenas y lugares” y representa creadores como el norteamericano Rafael Anton Irisarri, el francés Encre y el joven instrumentista Greg Haines; Nonclassical  fue fundado por el compositor Gabriel Prokofiev en 2004 y este nieto  del gran creador ruso de Pedro y el Lobo entre otras obras maestras  dirige un sello clásico “alternativo” que reta las nociones de la música culta en las grabaciones del dúo Génia & John Richards y su propio grupo The Elysian Quartet, una mezcla de cuarteto de cuerdas y experimentación electrónica, que han editado incluso remixes; los sellos germanos City Centre Offices y  Staubgold no solo editan electrónica de avanzada sino que cobijan a finos creadores limítrofes como Swod, Marsen Jules o Ekkehard Ehlers; los refinados británicos de Leaf, hogar del fabuloso nipón Susumu Yokota, la delicada francesa Colleen o el mexicano Murcof. Finalmente,  el exitoso sello Type es el más reconocido de esta tendencia y fue creado por los británicos John Xela and Stefan Lewandowski después de encontrarse por casualidad en una discotienda, fichando artistas electrónicos que flirteaban abiertamente con lo clásico como Julien Neto, Ryan Teague, Deaf Center, los proyectos paralelos del artesano sonoro Keith Kennif –Helios y Golmund-. Machinefabriek, Midaircondo, Peter Broderick, Sylvain Chauveaud, Khonnor y The North Sea entre otros.  A esto se suman innumerables músicos independientes como el misterioso pionero William Basinsky, el genial compositor alemán Max Richter, el emotivo cuarteto de Nueva York con nombre kafkiano, Gregor Samsa y los celestiales artistas islandeses Amina, Hilmar Orn Hilmarsson, Sigur Ros y Jóhann Jóhannsson.








    
                                                           Cendre








                                                                                                                                                                                Ruichi Sakamoto


Impresionismo y ambiente

 

                                                     

   La música electrónica nació  contemporánea  pero su historia no es lineal o coherente y se halla plagada de inflexiones a veces inexplicables. Se trata de una apasionante historia del progreso y la asimilación de la tecnología por parte del ser humano en su vida y en su arte. En el libro “The Ambient Century. From Mahler to trance” de Mark Prendergast (Bloomsbury 2000) se sitúa el auténtico  comienzo de la música ambiental no en los impresionistas franceses como Claude Debussy o Erik Satie sino en el cuarto movimiento de la novena sinfonía de Gustav Mahler. El libro ofrece además un concepto de música ambiental más amplio y libre de su desarrollo en un siglo de historia y destaca dos características esenciales: su capacidad para deconstruir las formas musicales de occidente e influenciar en la tecnología de grabación.

  Sin embargo, la música limpia, concisa, melancólica y silenciosa del  controvertido Erik Satie y sus  Pieces Froides o las bellas, Gymnopedies constituyen un claro y muy citado precedente de las suaves texturas desarroladas por el ambient.  Desde allí esta música de textura y atmósfera va pasando por ilustres antecedentes como John Cage, padre de la música aleatoria y creador de paisajes sonoros; Iannis Xenakis, arquitecto y compositor  de una compleja música matemática; y el minimalismo de Steve Reich, Philip Glass, La  Monte Young y otros artistas de esta escuela que preconiza la repetición constante –con ligeras variaciones- de estructuras musicales reducidas a lo mínimo. El minimalismo en su faceta más popular, como la creada por los británicos Michael Nyman  y Gavin Bryars, impactó profundamente en el genio “renacentista” multidisciplinar de  Brian Eno, quien convierte el estudio de grabación en un organismo creativo, al ser productor de artistas pop como Roxy Music, David Bowie, Talking Heads o U2; es además un prolífico compositor y creador del Ambient Music en 1975. Un año antes, Michael Nyman había escrito un libro de cabecera para toda esta historia, titulado  “Música experimental: de John Cage en adelante”, un texto que codificaba los hallazgos del minimalismo y sienta las bases del presente ambiente neoclasico. El concepto de ambiente está asociado con las artes decorativas, lugares donde la gente se reúne (lounge), con el planeamiento de espacios urbanos y suburbanos, y en el ámbito del estudio de grabación lo que los ingenieros de sonido llaman ambiente es una dimensión espacial conferida  al sonido con cierto grado de eco y reverberación.  Cuando Brian Eno escogió el termino ambiente para definir sus calmadas composiciones de mediados de los años setenta –como la serie Ambientes entre 1978 y 1982 y su fundacional Música para aeropuertos- de seguro que tuvo en mente las ricas connotaciones de este término que implica colorear una atmósfera con un sentido de espacio y profundidad, y rodear al escucha con sonidos que a menudo se funden con el paisaje. Brian Eno definió su música como “una nube o un río; no cambia mucho pero nunca deja de cambiar y es tan ignorable como interesante”.  Las texturas delicadas del ambient van evolucionando de forma subrepticia durante los primeros años ochenta en las composiciones de amigos y discípulos de Brian Eno que editan en el sello EG como Harold Budd, Michael Brook, Laraaji, John Hassell  entre muchos otros. Diferentes aproximaciones van confluyendo en lo que hoy día conocemos como neo clasicismo electrónico, incluyendo la música incidental para películas y el retorno a la instrumentación acústica tras largas etapas de experimentación electrónica.





Paísajes cinemáticos

 Las bandas sonoras de películas son la auténtica música clásica popular del siglo XX ya que los compositores para cine como el legendario Ennio Morricone, Nino Rota, John Williams, Hans Zimmer o Angelo Badalamenti transmiten el lenguaje tonal y armonías del impresionismo  y otros movimientos clásicos pero rebajan su complejidad y así sustituyen a la música clásica en el imaginario del colectivo mayoritario, alienados afectiva y emocionalmente de los experimentos serialistas, dodecafónicos y experimentales que hacen de la música culta un coto cerrado para una elite especializada  Para el autor español Javier Blánquez, compilador del libro “Loops, una historia de la música electrónica”  aquí se halla un pilar de las actuales composiciones del neoclasicismo electrónico,  ya que “compositores como Max Richter  o Jóhann Jóhannsson se sirven de la electrónica únicamente para enriquecer unas partituras que andan a caballo entre la música fílmica de Mychael Nyman y el llamado minimalismo sacro de John Taverner, Henrik Gorécky y el idolatrado compositor estonio  Arvo Pärt.”  Uno de los artistas más interesantes del neoclasicismo, Keith Kenniff, ha firmado obras cruciales bajo el apolíneo nombre Helios y Golmund, trabajos que documentan la influencia de las bandas sonoras y el movimiento del rock “indie” en la nueva electrónica paisajística, al construir a partir de un puñado de notas de piano una sinfonía orgánica en constante evolución. El artesano sonoro de discos de ambient fílmico como Unomia (2004), Eingya (2006) y su reciente Ayres (2007) gusta de “películas lentas en las que no ocurre casi nada y cuando la música suena se puede de verdad escuchar. Y suele ser una música hermosa, sutil.”

 Otro factor relevante es el creciente desinterés en la electrónica pura y el regreso al uso de instrumentos acústicos en todo tipo de grabaciones contemporáneas, desde el house “orgánico” de finales de los años noventa al pop electrónico de la variopinta e influyente hada islandesa Bjork, quien retoma elementos acústicos y se apoya en orquestas en discos como Homogenic (1997) Vespertine (2001) y Medulla (2004).  La posterior llegada del movimiento “indietrónico” en los turbulentos inicios del nuevo milenio, con sellos de electrónica melancólica y pop de cámara como los germanos Morr Music, City Centre Offices, Karaoke Kalk o Payola,  consolidan el retorno acústico y la sonoridad orquestal  dentro de la creación electrónica gracias al genio de artistas como el danés Jonas Munk Jensen (Manual), el minimalismo del germano Jörg Follert  (Wunder, Wechsel  Garland), las melodías cinemáticas del belga Arne Van Petegem  (Styrofoam) , la cristalina belleza ambiental de la dupla de Antony Ryan y Robin Saville (Isan) y muchas memorables composiciones de Arovane, Lali Puna, Herman & Kleine, Schneider TM, Max de Wardener y Solvent . Estos músicos y buena parte de los mencionados previamente comparten el gusto por el impresionismo, música ambiental, orquestas tonales y suntuosas, bandas sonoras, pianos resonantes y electrónica minimalista, creando una música plena de sentimiento, eclecticismo  y grandeza.

 


Brian Eno,  maestro "no músico" creador del ambient electrónico








                                                                                                                                         
                                                      


    
        


Susumu Yokota

                                                

                                                                                                                                  


lunes, 26 de enero de 2009

Listas y más listas que solo el tiempo podrá decantar


Listas que retan a la historia
1001 discos que hay que escuchar antes de morir es un libro con un título algo siniestro, pero de enorme atractivo por su formato compacto y las novecientas y tantas páginas que intentan compilar una “lista definitiva” de algunos de los mejores discos editados en los últimos cincuenta años- Un volumen que resulta de amena lectura gracias a la pluma apasionada e incisiva de noventa críticos musicales y un estupendo contenido visual de portadas y fotos de artistas.
El británico Robert Dimery y el norteamericano Michael Lydon, uno de los cofundadores de la revista Rolling Stone, han reclutado a una plantilla internacional de críticos que en su mayor parte proceden del ámbito anglosajón (incluidos Australia, Nueva Zelanda y Canadá), pero también hay colaboradores de Italia, Polonia y España.
En la introducción Robert Dimery comenta que “el alcance de este libro le permite al lector volver a examinar las críticas aceptadas de forma unánime sobre lo bueno y lo malo a lo largo de estos cincuenta años. Como es lógico, la elección de este conjunto de álbumes es por completo subjetiva y como editor asumo gran parte de la responsabilidad de esta recopilación… Espero que la mezcla de artistas y géneros aquí dispuesta os resulte estimulante como introducción a algunos de los mejores discos grabados en el pasado medio siglo”.
En orden cronológico, el libro se inicia con el disco In the wee small hours (1955), de Frank Sinatra y culmina con Get behind me Satan (2004), de The White Stripes, cubriendo diferentes géneros como el jazz, rock, pop, soul, country, cantautores, reggae, electrónica, étnica y algún otro estilo más indefinible. Sin embargo, a decir verdad, el rock, el indie y el pop son la apabullante mayoría de las reseñas, dejando con un regusto a conservadurismo a los amantes de la exploración avant-garde, los amantes de la electrónica más exploradora o los seguidores de las “otras músicas” (ya sea pop latino, étnica, neo folk, nu-jazz, etc).
En cada reseña –generalmente a página completa - se incluye la ficha de cada disco, la portada, y, en la mayoría, también la lista de temas con los autores y la duración de cada uno. También hay abundantes fotos de muchos de los artistas más celebres. Los comentarios son muy informativos pero no se detienen en datos biográficos de los artistas más allá de lo que pueda interesar para explicar las razones de la importancia de dicha placa y en el libro no se reseñan compilados o trabajos que solo hayan escalado las carteleras musicales por ser muy vendedores. En resumen, muchos de estos discos han entrado ya en la historia y otros se han mantenido en cenáculos minoritarios de la música de culto y se pueden echar de menos decenas de artistas. Por poner un ejemplo, en el ámbito latino aparecen solo Bebel Gilberto, Tito Puente, Rubén Blades y Willie Colón, pero no incluye a una celebridad como Celia Cruz ni álbum alguno grabado por artistas españoles.
Otro aspecto muy interesante del libro es poder ver unas ochocientas portadas de tantos y tantos clásicos, cubiertas que son símbolos indelebles de lo que ocurre cuando artistas plásticos y músicos colisionan creativamente para diseñar un envoltorio gráfico, lo que muchas veces sirvió para difundir lo mejor del arte pop del último cuarto de siglo. ¿Quien no recuerda el arte del disco Sgt Pepper´s Lonely Hearts Club Band de Los Beatles?, un verdadero hito que cambió para siempre el arte de las portadas de discos, creaciones que posteriormente parecieron heridas mortalmente al surgir en los ochenta el formato CD a un tercio del tamaño de los venerables discos de vinilo pero que aún así ha sobrevivido y mutado en los últimos años.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Nuevas direcciones para bajar el mix Solsticio Invernal de Manuel Lebon


Queridos amigos de la blogosfera:

Aquí les entrego con todo cariño  mi compilado de la temporada con los temas que más he amado en 2008 y muchas sorpresas melodiosas que se suceden a lo largo de dos horas de mezcla,  confeccionada con la ayuda invaluable de mi productor Robert Rabbath en su estudio casero en varias noches de este diciembre.

Compilado Solsticio Lebotrónico Invernal 2008  en un mix de Robert Rabbath y compilación, secuenciación de  Manuel Lebon
Enlaces para bajarlo:

http://tinyurl.com/6us6p9

o también 


http://rapidshare.com/files/181578515/Compilado_Solsticio_Lebotr_nico_Invernal_2008__Mix_Robert_Rabbath-_Direccion_Manuel_Lebon_.mp3

domingo, 28 de diciembre de 2008

Algunos de los mejores discos pop de 2008

1.- Crystal Castles – Crystal Castles (Last Gang)

En terminos de fidelidad, la musica hecha por el dúo canadiense Crystal Castles no tiene precedentes históricos ya que son dos punk de Toronto que hacen un tipo de pop sintetizado y distorsionado que suena mejor en cornetas baratas para computadora o en audífonos para Ipod, que en un equipo de sonido de alta fidelidad.  La dupla de la vocalista Alice Glass y el percusionista y productor electrónico Ethan Fawn se conocieron mientras pagaban una condena con trabajo social y  tomaron su nombre de un juguete y no –como muchos suponen- del juego de Atari de 1983 con el mismo nombre. Sin embargo, su sonido es una interesante amalgama del dance “nu rave” de grupos como Liars o Klaxons (a quienes remezclaron), los momentos más cacofónicos de los Velvet Underground y la estética del sonido incidental de 8 bits creado por los afamados compositores de Nintendo, Yoshihiro Sakaguchi y Koji Kondo. Curiosamente, y  al igual que otras bandas contemporáneas, Crystal Castles salió  del sitio web  de relaciones musicales Myspace.com, y al parecer fue por accidente como les pasó a Arctic Monkeys o a Lilly Allen. Alice Glass estaba practicando con unos sintetizadores y su compañero de banda la grabo sin comunicárselo  y así nació la canción que los lanzo a la fama en 2005: Alice Practice. La secuencia de este álbum es más bien cronológica y sigue a una serie de Ep´s publicados en los últimos tres años, alternando cortes chirriantes como Xxzxcuzx Me y Crimewave, con interludios pop más ambientales y gentiles como la soberbia Magic Spells o la casi angelical Tell Me What to Swallow. Una banda revelación y una fresca protesta al conservadurismo y dogmas del pop.


2.- Hot Chip – Made in the Dark (EMI)

Así de fuerte es lo que Hot Chip está expresando: un nuevo concepto musical que justamente se podría llamar sonido consolidado, a fin de cuentas. Pero para ellos no todo fue reproducir en estudio lo que observaron, puesto que aportaron más que imitaron: lograron con sintetizadores lo que Jimmy Page con su guitarra y suplieron recitales multitudinarios por sonido ambiente en sus tracks. Y eso habla del nivel de una buena banda que logra dar con lo que está pensando y con lo que está ocurriendo entre sus integrantes. 


3.- Hercules And Love Affair - Hercules And Love Affair (DFA Records)

Esta  deliciosa propuesta musical de reminiscencias setentosas brota de la imaginativa mente del joven norteamericano  Andrew Butler, quien vive hace una década en Nueva York y compone piezas con una mezcla dance pulsante, glamorosa -pero también elegíaca- de refinadas influencias clásicas del disco music como los arreglos de cuerda del soul de Filadelfia en Gamble & Huff y  la sensibilidad camp de íconos pasados como Sylvester, Arthur Russell o Patrick Cowley;  esto además  con dosis de intrumentación en vivo y una refinada producción electrónica. En este último apartado es importante señalar la contribución del creador del exitoso sello DFA, Tim Goldsworthy, co-productor del álbum y programador de estos diez excelentes temas rítmicos, repletos además de sensuales vocalizaciones por parte del notable y meláncolico cantante Anthony  Hegarty (del proyecto Anthony and the Johnsons), la orfebre y Dj  Kim Ann Foxman  y la colaboradora del grupo Cocorosie, Nomi.  Hegarty participa en cuatro de los diez temas que componen el disco, entre ellos el exitoso sencillo de presentación de este trabajo, Blind, donde aporta la delicadeza y sensibilidad a las que nos tiene acostumbrados al frente de su banda, pero esta vez mostrando una capacidad desconocida para adaptarse a estilos más cercanos a la pista de baile. En 2005 se publicó I Am a Bird Now, el segundo trabajo de Anthony and the Johnsons, con el que consiguió llegar a un público masivo y ganó el Mercury Music Prize de ese mismo año. En es placa colaboró Lou Reed, que anteriormente ya había requerido la participación de Hegarty en The raven, su último álbum de estudio, además de Rufus Wainwright, Devendra Banhart, y Boy George, el vocalista de The Cure. No todo en este proyecto Hercules & Love Affair ha sido diseñado como música dance ya que el tema de apertura Time Will, uno de los mejores momentos de todo el álbum, se aparta algo del standard disco para entregar una canción amorosa; por su parte, Iris detiene el ritmo house  y despliega un dramático desarrollo vocal mientras al fondo  juguetean trompetas y sintetizadores; y Easy  sugiere una trayectoria alternativa en el pop  para esta producción donde la mayor parte de los temas se manejan confortable entre los 110 y 120 bpm.


4.- Portishead – Third (Mercury / Island)

Una primera escucha del tercer álbum de estudio de este legendario  trio de Bristol, conformado por Geoff Barrow, Beth Gibbons y Adrian Utley, compuesto tras  once años de silencio, te obliga a dejar de lado categorías como el trip hop y los sonidos que siempre hemos asociado a Portishead:  causa más admiración que amor por sus sintetizadores musculosos, quiebres percusivos y finales abruptos (Nylon smile , Plastic) que mantienen alta la tensión; hay un extrañamiento que provocan los once surcos de Third,  aunque hay elementos familiares, fragmentos reconocibles que evocan las construcciones melódicas atmosféricas y ese sonido oscuro cargado de tristeza aderezado por la inolvidable voz de Beth Gibbons (Hunter, Magic Doors), siempre capaz de transmitir emociones y desgarramientos; sin embargo, luego de varias escuchas la majestad de Third se va desenvolviendo con elementos de krautrock metronómico, texturas orgánicas  y un minimalismo sonoro que confluyen en la espectacular canción  We Carry On, tan alejada de lo que conocemos como trip hop como cercana a los experimentos electrónicos de los Silver Apples. Toda la tensión desplegada en ese tema es disuelta en Deep water, una canción acústica sobre ukelele y con coro de voces masculinas. Sin embargo, ofrece sólo un breve respiro, pues Third continúa con Machine Gun, uno de los temas más agresivos del disco y cuyos sintetizadores parecen una metralla sónica, creando un sonido industrial y abrasivo en su desarrollo. Otra vez se hace necesaria una descarga emocional, función que cumple en sus primeros segundos Small, con la suavidad de Gibbons acompañada de unas notas en guitarra pero a los dos minutos entra una melodía sintetizada al estilo Stereolab hipnotizante. Un álbum compuesto de inquietantes extremos sonoros que no entrega sus tesoros fácilmente.


 5-  Cut Copy - In Ghost Colours (Modular)

El Segundo larga duración del grupo australiano Cut Copy llega con el brillo incandescente del neón desde las antípodas, con una impresionante mezcla de indie pop sintetizado, toques de house y pulsante electrónica sicodélica y  con certeras influencias de los años ochenta, en particular un cálido homenaje a los inolvidables New Order de Manchester. Desde la edición de su impactante debut en 2004 con el maravilloso Bright Like Neon Love, el trío de Melbourne ha dado mucho que hablar con su exquisito gusto musical, patente en la soberbia sesión compilada para Fabric 29 (2006) en donde fusionaron elementos venidos de la new wave,  funk, electro, pop y disco music. Su nuevo larga duración, In Ghost Colours, ha sido publicado en Modular, el mismo sello que lanzó a grupos de éxito global como The Presets y New Young Pony  y sigue la misma estela sonora de su primer trabajo. Cabe destacar que en la producción  ha colaborado Tim Goldsworthy  que, junto al polifacético James Murphy, también conocido por su rompedor proyecto LCD Soundsystem, dirigen la disquera DFA en Nueva York.  Precedido el año anterior  por el eufórico corte new wave Hearts on Fire y el reciente sencillo Lights and Music  (que ya ha sido remezclado por gente de la talla de Boys Noyse o Etienne De Crecy), el álbum  seduce por sus poderosas armonías, estupendas letras  y una sólida ejecución instrumental, entre el pop independiente y los ritmos bailables. “ Nos gusta cuando el pop se torna algo raro” afirmó el guitarrista Tim Hoey, quien junto a la expresiva voz de Dan Wittford confeccionan una placa impredecible donde encontramos alusiones a la melancolía  new romantic, propia de Ultravox, New Order o Spandau Ballet, en temas como Far Away o Out There On The Ice, este ultimo adornado con unos esplendidos toques del sonido del disco music tardío, que también tienen un sitio predominante en piezas como Feel The Love. Hay interludios ambientales de gran belleza y reminiscencias krautrock como We Fight for Diamonds, Voices in Quartz y Silver Thoughts. La impecable balada Strangers in the Wind es una gema pulida y suave como el ambar donde planea el  pop perfecto del cuarteto de Manchester mientras que en Nobody Lost Nobody Found hay ecos al mejor Giorgio Moroder. Una muestra de pop de altos vuelos y quizás el mejor álbum de 2008.


6.- The Notwist - The devil, you + me (Domino)

El grupo comandado por el letrista, guitarrista y vocalista de inconfundible voz, Markus Acher retoman las riendas oscuras que jalan su pop perfecto, adictivo y venenoso tras marcar pauta con el celebrado disco Neon Golden (2002). En el interin los miembros del grupo estuvieron ocupados con proyectos paralelos que incluyen Lali Puna, Console, Ms. John Soda, 13 + God, y el Tied + Tickled Trio. En una primera escucha lo que más sorprende de este álbum es su similaridad a su maravilloso y emotivo predecesor, repitiendo la fórmula mágica de mezclar canciones de rock y una producción densamente electrónica. De hecho los arreglos del programador y tecladista  Martin Gretschmann tienen la rara habilidad de crear convincentes ornamentaciones basadas en samples y collages electrónicos,tal y como se observa en uno de los temas más complejos creados por The Notwist hasta la fecha, Where in this World, abrumadora en su sentido de intimidad y vulnerabilidad. Por su parte, el corte inicial y sencillo promocional Good lies posee una trama de guitarras ligeras en riffs repetitivos que logra una subida emotiva y sencilla, dejando en claro las ganas por comunicarse en un lenguaje más físico, aunque sólo sea la apariencia y puerta de bienvenida de un disco donde las guitarras manipuladas electrónicamente y los samples orquestales no distraen u obscurecen a las sencillas canciones acústicas que se desarrollan bajo la superficie. Al igual que Neon Golden, hay un ligero, grácil pero a la vez hermético sentido anacrónico en The Devil, You + que recuerda sus trabajos de los años 90, particularmente en los momentos más orientados al rock,y en temas como  On Planet Off; sin embargo lo mejor del disco es su diversidad y capacidad de definir en forma rotunda los mejores sonidos para cada melodía, eligiendo también la manipulación más fina y en función de la integración de recursos: como muestra dos gemas pulimentadas en estado de gracia, Boneless y el corte que da nombre al disco.


7.- Bon Iver - For Emma, forever ago (Jagjaguwar)

Al norteamericano Justin Vernon se le  hizo necesario desconectarse del mundo durante tres meses en una vieja cabaña de cazadores que su propio padre construyó en 1979 en un denso bosque de Wisconsin para completar las nueve emocionantes canciones de este poético álbum debut de corte indie folk. Su voz de falsete, una guitarra acústica, toques electrónicos, palmas, baterías y hasta una bota de piel golpeando el suelo para recordar el ritmo, le ayudaron a crear  un prodigio que no alcanza los cuarenta minutos de duración pero rebosa de hermosas y ondulantes canciones de letras crípticas como Flume, la preciosa Lump Sum, la épica The Wolves o la misteriosa Creature Fear. Impresionante fruto del aislamiento, la gentileza y la tristeza.


8.- Sigur Ros - Med Sud I Eyrum Vid Spilum Endalaust (XL)

Grabado entre Nueva York, Londres, Reykjavík y La Habana, Med Sud I Eyrum Vid Spilum Endalaust (algo así como Con un zumbido en los oídos tocamos sin parar, en islandés) es el primer disco de Sigur Rós que se ha grabado fuera de Islandia y también el primero en el que su cantante Jónsi Birgisson -conocido por componer en un idioma inventado llamado Hopelandish-  interpreta en inglés una canción. El cuarteto  anda en la búsqueda de nuevos caminos y muestra un optimismo inédito, una “joie de vivre”, que sobresalta el corazón de sus fieles seguidores. Creadores de esa obra maestra etérea de extraño nombre y misterioso arte, Agaetis Byrjun (Un buen comienzo) en 1999, el grupo tuvo un ascenso meteórico entre los cultores de la “otra música” y en 2002 fueron capaces de vender más de 500.000 ejemplares de una rareza como "()", álbum que incluía ocho canciones sin título. En 2005 lograron consolidarse en la escena independiente internacional con Takk... y recientemente sacaron nuevas versiones orquestales de algunos de sus mejores temas en el mini disco Heim.  El sencillo promocional Gobbledigook  se refiere a un lenguaje encriptado de aparente sin sentido pero es también una canción de urgente sonido tribal y folk percusivo que nos recuerda los experimentos de Animal Collective, vertida además a un espectacular vídeo realizado en colaboración con el fotógrafo norteamericano Ryan McGinley y donde un grupo de jóvenes corretean desnudos por una prístina área costera. El tema Inní Mér Syngur Vitleysingur subraya también la inquietud de cambio de la agrupación, situándose a base de percusiones en algún lugar entre ellos mismos, Caribou o el mencionado Animal Collective y a lo largo del disco, Sigur Rós sigue dando sorpresas con puñado de emotivos cortes que nos hacen despegar del suelo hacia paisajes que van de la minúscula fragilidad de  All Alright (el corte cantado en inglés); o la música cuasi litúrgica de Festival; o la explosión épica final de Ára Bátur, grabada con la participación de noventa personas: la London Sinfonietta y el London Oratory Boy’s Choir). Un álbum solar y entrañable que brota como las aguas termales de la gélida y aspera Islandia. 

9.- Foals - Antidotes (Transgressive/Sub Pop)

La sorpresiva agrupación del británico Yannis Philippakis y sus antiguos compañeros de estudio en Oxford debutan con un larga duración pleno de inteligentes temas al estilo punk funk inspirado en grupos como The Rapture o bandas de la escudería DFA, con piezas de percusiones inventivas de Jack Bevan -que va de lo milimétricamente preciso a lo tribal- líneas de bajo que recuerdan a The Cure y melodías pegadizas; un sonido que ya había causado sensación con los sencillos Mathletics y Hummer, extrañamente excluídos de este álbum. Es un quinteto marcadamente bailable, pero que tiene sus orígenes tanto en las fiestas “nu rave”como en el complejo “math rock” de finales de los años ochenta de grupos como Don Caballero. Esto queda claro al oír la primera canción del disco, The French Open, en la cual resaltan también los vientos aportados por la genialidad afro beat de Antibalas. Hay más cambios en el primer minuto y medio de este tema que Franz Ferdinand en una canción completa y todo esto involucrando unos ritmos elaborados junto con un simple y repetido coro en francés. El diminuto vocalista Yannis Philippakis evidentemente se preocupa más por sentimientos que en la coherencia de las letras, como se escucha en  Cassius, el segundo y vibrante sencillo del disco, con trombas sonando en unísono con riffs pesados de guitarra. El otro sencillo, Balloons es posiblemente el punto más alto del álbum, sin duda post-punk en su más espléndida y majestuosa forma haciendo recordar por qué detrás de texturas ominosas siempre es posible al menos mecer la cabeza al ritmo de la música. Notoria la mano del músico y productor Dave Sitek (de TV on the Radio), con un sonido afilado que se ampara en los detalles, como los vientos y los ambientes más cercanos a la continuidad pegajosa del pop que al sonido fracturado del math rock. Un excelente antídoto contra la monotonía y el cliché, que tanto abundan en la música de hoy.

10.- M83 - Saturdays=Youth (Mute)

El sonido de M83 se descomprime con esta nueva entrega, se arropa de romanticismo y gana elegancia, lo que seguramente definirá la música de Anthony Gonzalez en adelante. Abriendo la paleta de efectos y sutilezas al resto de sus habituales colaboradores, estas son canciones de pop-shoegaze, con una sensibilidad fina y expresiva, quizá muy azucarada para ciertos fans del rudismo caótico y de trance apocalíptico de sus primeras producciones, aunque nadie se quejará cuando repita ciertos tracks una y otra vez…

11.- Lykke Li - Youth novels (LL)

De nombre casi impronunciable, Lykke Li Timotej Zachrisson vuelve a confirmar con creces la excepcional productividad musical de la tierra de ABBA, The Cardigans y la fabulosa Sally Shapiro. Tras crear mucha expectativa con la enorme aceptación en You Tube del vídeo de su sencillo promocional Little Bit,  la joven de 21 años estrena una magnífica ópera prima, Youth Novels, que la convierte de inmediato en una de las reinas del indie pop global. Esta placa de doce cortes -producida por Björn Yttling de Peter, Björn And John- mezcla  la electrónica más primitiva de sintetizadores, theremines y celestes con guitarras acústicas, pianos y cencerros de vaca que suenan a cristal caro, todo arropado por una voz aguda, frágil y suntuosa que trasmite con arrolladora perfección dispares sentimientos como el dolor, la pasión y el romance.

13.- Santogold - Santogold (Downtown)

 La joven norteamericana Santi White ha debutado con  el proyecto solista Santogold con la firme voluntad de sonar diversa y no acorralarse en un solo estilo; un ejercicio de convincente imitación que  puede sonar tanto a ragga o cavernoso dub jamaiquinos; a pop de toques electrónicos; acercamientos al rock guitarrero de Pixies o a los devaneos rítmicos new wave de Blondie.  Comparte su esperada puesta de largo con John Hill, bajista de su anterior banda Stiffed y responsable junto a ella de la composición de la mayoría de los doce deslumbrantes temas de esta placa, donde además hay colaboradores de lujo como  Diplo, Freq Nasty, Naeem Juwan y DJ XXXChange de Spank Rock, Chuck Treece de Bad Brains, la cantante cingalesa M.I.A (con quien se la compara frecuentemente); y finalmente, su productor Switch, todos ellos amigos suyos. Nacida en Filadelfia en 1976, Santi White es una chica de color de amplia melena teñida de rubio, llamativos lentes de sol y un abundante uso de collares dorados –el oro que inspira su nombre artístico-  que ha logrado deslumbrar con su imponente figura a los exigentes círculos alternativos de Manhattan y de lo más “hype” en el MySpace. A pesar de ser relativamente desconocida Santi White ha estado implicada desde hace años en el negocio musical, ya que formó parte de un grupo de onda new wave llamado Stiffed, trabajó en Epic como A&R y ha colaborado con Mark Ronson y Spank Rock, además de haber trabajado como compositora a sueldo para Lilly Allen e incluso Ashlee Simpson. “Creo que Santogold es algo así como una evolución de lo que empecé con Stiffed y haber podido trabajar con diferentes productores me ha ofrecido la oportunidad de probar cosas que no hubiera podido hacer”, dijo la cantante. Su primer sencillo L.E.S Artistes se acerca al indie pop con gran desparpajo y un ritmo metrónomico incendiario que también se podrá escuchar en la también hermosa Unstoppable; por otro lado, canciones como You´ll Find a Way y Lights out  muestran una faceta pop-rock agradable y reposada de arreglos sutiles y efectivos. En Say aha y la misteriosa Anne, se denotan influencias del new wave de los ochenta y en el caso del primer corte, su contagioso ritmo lo hace perfecto para triunfar en las  pistas de baile. Un debut imperdible


14- MGMT - Oracular Spectacular (Columbia)

El dúo norteamericano integrado por Andrew VanWyngarden y Ben Goldwasser, con variadas melodías de pop psicodélico, más un sonido electrónico, ochentero y nihilista, dieron forma a uno de los discos más encendidos del último tiempo. Temas como “Kids”, “Electric Feel” o “Time to pretend”, dan material de sobra para el libre lanzamiento sobre la pista de baile, mientras que “Weekend Wars” y “The Youth” son piezas alucinadas y principalmente entretenidas que completan un disco seriamente adictivo.


sábado, 27 de diciembre de 2008

LAS CANCIONES DEL AÑO EN EL MUNDO ELECTRÓNICO

Resident Advisor

Otra magnífica lista de la pagina especializada en musica electronica Resident Advisor, que hace cobertura con la lista electronica mas importante de los ultimos 12 meses con un variado top entre artistas, remixes, sellos y canciones que mas pegaron en las pistas de baile de todo el mundo.. aqui esta el Top de las 30 canciones mas importantes segun RA..

30. Sebo K - Diva [Mobilee]
29. Melchior Productions Ltd - Who Can Find Me (I Can’t) [Cadenza]
28. Seth Troxler - Love Never Sleeps [Crosstown Rebels]
27. Donnacha Costello - Trust [Minimise]
26. dOP - I’m Just a Man [Eklo]
25. Portable - Release [Perlon]
24. Martyn - Natural Selection [3024]
23. Syclops - Where’s Jason’s K [DFA]
22. Appleblim & Peverelist - Over Here [Skull Disco]
21. DJ Koze - Zouzou [Kompakt]
20. Invisible Conga People – Cable Dazed [Italians Do It Better]
19. Move D & Benjamin Brunn - Honey [Smallville]
18. Appleblim & Peverelist - Circling [Skull Disco]
17. Stimming - Una Pena [Diynamic]
16. Dave Aju - Crazy Place [Circus Company]
15. The Juan Maclean - Happy House [DFA]
14. Ricardo Villalobos - Enfants (Chants) [Sei Es Drum]
13. Sound Stream - “Live” Goes On [Sound Stream]
12. tobias. - I Can’t Fight the Feeling [Wagon Repair]
11. My My - Everybody’s Talkin’ [Playhouse]
10. Lawrence - Miles [Dial]
09. SIS - Nesrib [Cécille]
08. Move D - Drøne [Modern Love]
07. Omar-S - Psychotic Photosynthesis [FXHE]
06. Hercules & Love Affair - Blind [DFA]
05. Johnny D - Orbitalife [Oslo]


04. The Mole - Baby You’re the One [Wagon Repair]

03. Shackleton - Death Is Not Final [Skull Disco]

02. Ricardo Villalobos - Minimoonstar [Perlon]

01. DJ Koze - I Want to Sleep [IRR]